Columna: Pasaporte informativo. Educación y salud: el pulso de un municipio que no se detiene.
Educación y salud: el pulso de un municipio que no se detiene.
Por Ricardo Contreras Reyes
Un gobierno se mide menos por el discurso y más por lo que ocurre en el aula y en la sala de espera. En Veracruz, en el municipio de San Andrés Tuxtla, Rafa Fararoni Magaña ha puesto esos dos frentes en el centro de la gestión. Esta semana lo demostró con dos acciones distintas y del mismo signo: certeza jurídica para las escuelas y condiciones más dignas en el hospital.
En educación, el broche no fue un acto de protocolo. El Congreso del Estado aprobó el dictamen que autoriza al Honorable Ayuntamiento de San Andrés Tuxtla a donar cuatro fracciones de terreno del fondo legal del municipio a favor del Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Educación de Veracruz, para el uso exclusivo de las instalaciones de igual número de instituciones educativas. El acuerdo deja sin efecto uno anterior de la LXVI Legislatura, publicado el 18 de octubre de 2024, y despeja el camino para que esos planteles dejen de vivir en la incertidumbre del predio. Una escuela sin escritura es una escuela a medias: no puede gestionar con firmeza, no puede defender su patrimonio y no puede planear la siguiente aula con la tranquilidad de quien sabe que el terreno es suyo. Fararoni lo había dicho con una frase sencilla: en educación nos iba a ir muy bien. La certeza jurídica es exactamente eso. No hace ruido, pero cambia el futuro de una comunidad. Se suma a una ruta que ya venía andando, con la regularización de espacios como el Jardín de Niños Juan Amos Comenio, en Flores Magón, y el predio del Telebachillerato de Comoapan, bajo la idea de que no hay escuela pequeña.
En salud, el gesto es igual de concreto. El presidente municipal entregó cinco equipos de aire acondicionado tipo minisplit, de tonelada y media cada uno, al Hospital General Dr. Bernardo Peña. En conjunto suman 7.5 toneladas de climatización para espacios donde se atiende y se trabaja bajo el calor de Los Tuxtlas. Los recibió el director del nosocomio, el doctor Héctor González Domínguez, quien reconoció que el apoyo permite condiciones más dignas para pacientes, familias y personal médico. Fararoni lo enmarcó como suma a la estrategia estatal que encabeza la gobernadora Rocío Nahle García: dignificar la atención también es cuidar a quienes cuidan.
Ahí está el hilo. Escuela y hospital no compiten por la agenda; se sostienen. Un plantel con predio propio puede crecer. Un paciente que espera en un espacio fresco se atiende con más dignidad, y el médico rinde más. Ninguna de las dos cosas resuelve sola el tamaño del reto, pero las dos dicen lo mismo: el municipio coordina, toca puertas y convierte el compromiso en escritura o en clima.
San Andrés sigue dando de qué hablar, como un modelo de buena gobernanza Municipal y no necesita promesas nuevas. Necesita que esta ruta no se interrumpa. Mientras el aula y el hospital sigan en la primera línea, el territorio tiene un pulso que sí se siente.


