CISMAC 2026: la conversación que México no puede seguir postergando.
Por Ignacio Osorno.
Guadalajara se prepara para recibir, del 22 al 24 de octubre, un congreso que no pretende impresionar por el número de logotipos, sino por la calidad de las conversaciones que esos vínculos hacen posibles. El Congreso Internacional de Salud Mental, Adicciones y Consejería (CISMAC 2026) reúne a 22 especialistas —11 internacionales y 12 nacionales— de cinco países con una premisa poco habitual en este tipo de encuentros: antes de escuchar una ponencia, el asistente debe saber por qué esa persona está ahí.
No es una suma de conferencias aisladas. Es un intento de colocar, frente al mismo público, experiencias que normalmente se conocen por separado: la comunidad terapéutica latinoamericana con décadas de práctica, los sistemas públicos de salud conductual de California, la cooperación internacional frente a opioides y fentanilo, los observatorios de drogas, los derechos humanos y la cultura de paz dentro de los centros de tratamiento.
La agenda lo refleja. Hay quienes llegan desde Colombia con más de cuatro décadas construyendo recuperación en comunidad (Fundación Hogares Claret); quienes vienen de Estados Unidos a hablar de lo que ocurre después del tratamiento —reinserción, vivienda, empleo y continuidad de cuidados—; y quienes gestionan expansiones de infraestructura de salud conductual a escala de miles de millones de dólares y ahora enfrentan el cuello de botella del workforce. Del lado mexicano, el congreso incorpora la mirada de quien estuvo al frente de CONASAMA, de especialistas en reducción de daños y química forense (bloque INL), y de quienes impulsan Centros Centinela, profesionalización de la consejería y educación para la paz.
El Precongreso del 22 de octubre se realiza en el Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara; el grueso de las actividades, los días 23 y 24, en la Cámara de Comercio de Guadalajara. Entre los ejes destacan la respuesta práctica ante sobredosis por opioides, las drogas sintéticas y la protección personal, la perspectiva de género en el tratamiento, los retos jurídicos para una atención digna y una pregunta incómoda para el gremio: qué es lo que los certificados de capacitación no siempre muestran sobre quienes acompañan a personas vulnerables.
El propio documento del congreso define lo que espera que el asistente se lleve: contexto para entender que estos problemas no se resuelven desde una sola disciplina; herramientas que puedan convertirse en acciones concretas; criterio para distinguir entre tradición, evidencia, práctica y riesgo; y vínculos con quienes enfrentan desafíos similares en México, Estados Unidos y Latinoamérica.
El lema que cierra la guía es directo y poco retórico: anticipar el riesgo, proteger la dignidad, transformar la atención y construir paz. En un sector acostumbrado a reaccionar tarde y a operar con modelos fragmentados, CISMAC 2026 apuesta por que esa conversación ocurra antes, y no después, de la próxima crisis.
Informes y pre-registro: www.cismac.com.mx
Sedes: Tecnológico de Monterrey (22 oct) y Cámara de Comercio de Guadalajara (23-24 oct).

