Columna: Pluma y Poder: DIF Estatal y Municipal transforman vidas en San Andrés Tuxtla.
Por Julieta Millán.
La coordinación que llega a la puerta de casa: DIF Estatal y Municipal transforman vidas en San Andrés Tuxtla.
Cuando el Estado y los municipios logran trabajar de manera verdaderamente coordinada, la asistencia social deja de ser un trámite lejano y se convierte en un apoyo concreto que mejora la vida de las personas. Ese es precisamente el valor del trabajo conjunto entre el DIF Estatal de Veracruz y los DIF municipales: combina la capacidad y los programas del gobierno estatal con el conocimiento del territorio y la cercanía que solo tiene el municipio. El resultado es más eficiencia, menos burocracia y, sobre todo, mayor llegada a quienes más lo necesitan.
La coordinación no es un discurso, es un proceso concreto. El DIF Municipal identifica a las personas que requieren apoyo, elabora los estudios socioeconómicos, reúne la documentación y obtiene los dictámenes médicos a través de su propia Unidad Médica. Esa información se envía al DIF Estatal para su revisión técnica y autorización. Una vez validada, el apoyo no se queda en una bodega o en un evento central: se entrega directamente en los hogares. Este modelo respeta la instrucción del Gobierno del Estado de privilegiar el trabajo en territorio y evita que las personas con discapacidad o movilidad reducida tengan que desplazarse para recibir lo que les corresponde.
San Andrés Tuxtla acaba de demostrar que este esquema funciona. Gracias a la coordinación entre el DIF Estatal y el DIF Municipal, se entregaron aparatos funcionales —sillas de ruedas estándar adulto, silla de sobrepeso, silla de ruedas PCA, bastón de puño alemán y bastón de cuatro puntos— en 21 localidades y cinco colonias del municipio. Entre las comunidades atendidas se encuentran Cuesta de Laja, Chuniapan de Arriba, Bezuapan, Comoapan, Cerro de las Iguanas, Miltepec, José María Morelos, Arroyo de Liza, Los Órganos, Primero de Mayo, Río Tuxtla, Texalpan de Arriba, Ricardo Flores Magón, Bebedero, Juan Jacobo Torres, Tilapan, El Popotal, Nacaxtle, Xoteapan, Mazumiapan y Pizapan, además de las colonias Centro, Primero de Mayo, Belén Grande, Emiliano Zapata y El Cocal de la cabecera municipal.
Lo más relevante no es solo la lista de lugares, sino el método: las entregas se hicieron casa por casa, mediante rutas organizadas y encabezadas por el DIF Municipal. Para una persona que necesita una silla de ruedas o un bastón, que el apoyo llegue a su domicilio no es un detalle menor; es la diferencia entre recibir el beneficio o quedar excluida por las barreras de distancia, transporte o condición física. Este tipo de entrega fortalece la autonomía y la calidad de vida de las personas beneficiarias y, al mismo tiempo, muestra que la asistencia social puede ser cercana y humana cuando las instituciones se articulan correctamente.
La importancia de esta coordinación es estratégica. El DIF Estatal aporta los programas, los recursos y la visión de cobertura estatal. El DIF Municipal aporta el diagnóstico local, la confianza de las comunidades y la capacidad de llegar a las localidades más apartadas. Cuando ambos trabajan alineados, se reducen los tiempos de espera, se evita la duplicidad de esfuerzos y se garantiza que los apoyos lleguen a quienes realmente los requieren, tanto en la zona urbana como en las comunidades rurales. Además, se construye un sistema más justo: las personas no tienen que “conocer a alguien” ni hacer filas interminables; basta con que su caso esté bien documentado y validado.
El caso de San Andrés Tuxtla es un ejemplo de que es posible que la asistencia social sea efectiva y respetuosa del territorio. No se trata de un evento aislado, sino de un modelo que puede y debe replicarse: expedientes bien integrados a nivel municipal, revisión rigurosa a nivel estatal y entrega directa en los hogares. Cuando el DIF Estatal y los DIF municipales trabajan así, no solo entregan sillas de ruedas o bastones; entregan dignidad, movilidad y la certeza de que las instituciones pueden llegar hasta donde viven las personas.
Esa es la verdadera importancia de la coordinación: convertir los programas de asistencia en resultados visibles y cercanos. San Andrés Tuxtla lo está demostrando.


